RENDIMIENTO

¿Estamos en condiciones de dar lo mejor de nosotros mismos?


El paisaje actual del entrenamiento que tiene por objetivo el rendimiento sería poco menos que irreconocible para alguien que hubiera sido testigo del panorama existente a finales del siglo XX. A lo largo de la última década se han producido muchos cambios en el campo del entrenamiento , las nuevas tecnologías y los continuos avances en la investigación han supuesto que lo que hace 10 años era considerado vanguardia del conocimiento ahora se considere antiguo o pasado de moda.

Cualquier deporte requiere una cuidada ejecución de gestos técnicos y habilidades , incluso deportes que a priori podríamos pensar que tienen un mayor componente físico como el atletismo o el ciclismo demandan una capacidad importante para evitar gastos de energía innecesarios que supongan disipar el esfuerzo generado.


Si buscamos mejorar nuestro rendimiento debemos perseguir la mejora de capacidades fisiológicas para enfrentarnos a las exigencias de la modalidad deportiva y al mismo tiempo ser capaces de llevar a cabo esa evolución sin lesionarnos . Por tanto el objetivo es tolerar las cargas de trabajo sin comprometer otros aspectos técnicos.

No es suficiente con situar el énfasis en un área concreta. Si utilizamos como ejemplo a dos corredores cuyas marcas difieren muy pocos segundos , es muy probable que su «motor» sea similar y deberemos buscar las diferencias en la fuerza o en la eficiencia del movimiento como las causas de la obtención de un resultado más favorable en uno de ellos.

Por otra parte encontramos muchos ejemplos en los que el plan o el programa se convierten en el eje alrededor del cual gira todo , el entrenamiento está planificado pero es inflexible. En la mayoría de estos casos nos vamos a adaptar con «calzador» y habrá poca individualización. Este planteamiento supone menos complicaciones a la hora de elaborar un programa y es probable que lo podamos reproducir año tras año , sin embargo esta filosofía se basa en que todos los deportistas tienen las mismas necesidades y en el hecho de que sus condiciones se mantienen inalterables a lo largo del tiempo.

No podemos considerar a las personas que entrenamos como clones , sus repuestas al entrenamiento y a la competición varían de un día a otro , semana a semana , mes a mes y temporada a temporada . Si no tomamos en consideración todas las variables y el plan se convierte en el eje , nos alejamos de la oportunidad de proporcionar a cada individuo el entrenamiento que requiera en cada momento.

Por el contrario , cuando situamos al atleta en el centro , diseñaremos un programa a la medida de sus necesidades. Un atleta veterano no necesita la misma carga que un atleta promesa , sus capacidades , historial de entrenamiento y lesiones , debilidades , asimetrías , etc , presentarán múltiples diferencias. Este planteamiento requiere una labor más intensiva a la hora de establecer un programa de entrenamiento enfocado al rendimiento pero es la mejor manera de asegurarnos de que tenemos la preparación óptima para lograr el mayor rendimiento.

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