ENTRENAR EN INVIERNO

Llegó el solsticio de Invierno para aquellos que nos encontramos en el hemisferio norte con el día más corto del año , y a partir de ahora y a lo largo de los próximos tres meses nos enfrentaremos a los días más fríos de todo el calendario. Estamos seguros de que las bajas temperaturas no se convertirán en un impedimento para seguir realizando actividad física pero ¿qué ocurre en nuestro cuerpo cuando nos exponemos al frío?

El hecho de exponernos al frío supone que nuestro organismo ponga en marcha mecanismos cuya finalidad es conservar la temperatura corporal y aumentar la producción de calor , si además añadimos las demandas que nos plantea el ejercicio , podemos suponer que el rendimiento quizás no sea el mismo que en condiciones más agradables.

Fundamentalmente son dos las respuestas de nuestro cuerpo : Incrementar nuestra capacidad de aislamiento a través de la vasoconstricción y producir calor estimulando la termogénesis.

La vasoconstricción periférica supone una reducción importante del riego sanguíneo en las partes más alejadas de nuestro organismo . Los tejidos excitables como nuestros músculos y los nervios son los que se verán más afectados por esta respuesta y se producirán limitaciones en su funcionamiento como pérdida de sensibilidad o reducción de nuestra capacidad motriz. El reclutamiento de fibras musculares se verá afectado y tanto la velocidad de acortamiento como la potencia desarrollada se encuentran disminuidas por las bajas temperaturas. En cualquier caso , es importante aclarar que la isquemia que se produce y que podría hacernos pensar en algún problema en los tejidos afectados , conlleva una reducción de la tasa metabólica además de compensarse con una vasodilatación intermitente que produce el característico enrojecimiento de ciertas zonas (orejas , mejillas ) cuando nos exponemos a bajas temperaturas.

El segundo mecanismo es la termogénesis y se hace necesario cuando el aislamiento producido por la vasoconstricción no es suficiente. La termogénesis lleva aparejada la elevación del consumo de energía pero su eficacia es indudable . Es primordial que nuestro organismo esté libre de fatiga y nuestras reservas de energía en unos niveles adecuados para que la termogénesis funcione correctamente.

Ahora que ya conocemos los principales mecanismos que acontecen , es el momento de plantearnos qué medidas podemos adoptar para combatir el frío y poder seguir con nuestra actividad física. Una indumentaria adecuada y la termogénesis muscular aumentarán nuestra capacidad para soportar los ambientes fríos y por tanto la temporada invernal no debe hacernos interrumpir la práctica de ejercicio . Al hablar de indumentaria adecuada , queremos llamar la atención por el hecho de que abrigarnos en exceso se puede volver en nuestra contra ya que si provocamos un aumento de la sudoración , el sudor moja y atraviesa la ropa y por el efecto de la evaporación se eliminará calor y nos encontraremos con una situación antagónica a la que perseguimos porque lejos de aumentar el calor , nos enfriaremos.

Pasarán las Navidades y habrá que recuperar la rutina pero el frío no se va a convertir en un impedimento .Y ahora…a disfrutar del Invierno.

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