COVID 19: DESENTRENAMIENTO Y REENTRENAMIENTO 2ª PARTE

Llegó el día que muchos estábamos anhelando y el sábado 2 de Mayo podremos salir a hacer ejercicio aunque sea con unas limitaciones en cuanto a horario y circunstancias del entrenamiento.

Como ya habíamos indicado en la primera parte del artículo , han pasado 50 días desde la última vez que muchos de nosotros nos pusimos las zapatillas para salir a correr. El planteamiento que nos deberíamos  hacer sería parecido , aunque con matices ,al de la reincorporación a la actividad después de una lesión.

Cuando nos lesionamos es muy habitual la aparición de ansiedad motivada por la imposibilidad de realizar aquello que nos apasiona y esa ansiedad la trasladamos al proceso de recuperación o rehabilitación , siendo un factor que juega en nuestra contra. Por tanto debemos saber gestionar la ansiedad acumulada durante todos estos días para que no se convierta en un elemento que ralentice nuestro regreso  a  la actividad por culpa de lesiones o sobrecargas motivadas por querer alcanzar antes de tiempo unas prestaciones que por otro lado en la actual situación no tendría mucho sentido.

A pesar de los entrenamientos que hemos realizado en nuestros domicilios , el estímulo va a ser distinto.  Correr supone alternar períodos de desaceleración y aceleración o lo que es lo mismo , períodos de absorción del apoyo e impulso hacia arriba y adelante de nuestro centro de masas. Los pies aterrizan con la fuerza de 3/4 veces el peso corporal y si nos tuviéramos que centrar en un aspecto que resulte primordial , sería la carga que soportan nuestros tendones. Los tendones tardan de 2 o 3 días en recuperarse después de someterlos a una carga alta por lo que siempre debemos tener presente la necesidad de alternar la intensidad de las cargas y en esta fase de vuelta a entrenar se hace imprescindible valorar este aspecto.

Son muchas las áreas de la cadena cinética que pueden estar desacondicionadas :

-Tibial posterior y flexor largo del dedo gordo que intervienen en la flexión plantar ; huesos y  articulaciones del pie.

-Isquiotibiales , flexores de cadera , cuádriceps , que intervienen en la fase de despegue.

-Zona lumbar cuya capacidad estabilizadora es fundamental ya que la debilidad de esta zona puede derivar a otras áreas.

En definitiva esta transición debemos desarrollarla de un modo progresivo sin tener ninguna prisa.

Puede resultar difícil encontrar algo positivo en la situación actual y probablemente en algún momento aparezca en nuestras mentes la siguiente pregunta ¿Para qué estoy entrenando? Es difícil establecer objetivos de entrenamiento si en el horizonte aparece la posibilidad de que no haya carreras en mucho tiempo, pero ya que no podemos controlar si se celebra o no una carrera , lo que si podemos controlar son nuestros cuerpos.

Debemos pensar a largo plazo imaginando dónde queremos estar dentro de 1 año y como entrenar no es solo alcanzar un pico de forma para un evento determinado , ahora más que nunca debemos contemplar los beneficios mentales y físicos del ejercicio y sembrar para ser mejores en el largo plazo.

Disfrutemos del aire fresco acariciando nuestro rostro y de la sensación de libertad que ahora podremos valorar en su auténtica medida.

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